No podemos tratar a los animales como si estos fueran criaturas inferiores, por ejemplo, no podemos tirarles migajas de pan mohoso, (u otros tipos de comida rápida), por encima de la alambrada donde caería en el lugar donde también depositan sus heces. Poner en peligro la salud de animales es también una limitación injusta de su libertad.
Al igual que para nosotros, para muchos animales es importante ser libres para establecer contacto con sus congéneres; esto forma parte de la calidad de vida. Lo mismo se aplica al hecho de no tener que vivir con temor o de ser capaz de desarrollar sus habilidades en circunstancias naturales, etcétera.
Algo similar se aplica a la condición de prestar ayuda. En Holanda, no existen leyes que regulen la creación o fiscalización de ambulancias para animales; además, no se hace ningún tipo de demandas en torno a la ayuda voluntaria que guarde relación con los animales, a excepción de los asilos o refugios empadronados. Un asilo no puede aceptar animales en un número ilimitado, por ello, si alguna persona encuentra un animal que necesita atención médica, ella misma se la brinda o, en su defecto, se lo entrega a una organización la que, con la mejor intención, acomodará a tales animales en casas particulares. Esto a menudo concierne a los animales que son “demasiado comunes” como para ser llevados a un asilo (tales como grajillas, cuervos, gaviotas y conejos). Falta el conocimiento respecto a una responsable (re-)introducción de animales en la naturaleza, y, de hecho, todo esto sólo aplaza la hora cruel.
 
Otra consecuencia es que las personas “negligentes” y las que se encuentran carentes de ayuda, bajo “terapia”, comienzan a entrometerse como terapia en las labores de protección y cuidado de animales enfermos o lesionados. Pero de hecho, estas personas no prestan la atención necesaria a los animales, debido a que ellos mismos se encuentran carentes de atención; de esta forma, se reducen las posibilidades de que estos animales se recuperen en forma óptima (y, por lo tanto, pueden reencontrar su libertad).
Los hábitats que ahora quedan para la vida salvaje de los animales son frecuentemente terrenos que el hombre no desea explotar. La biodiversidad de las plantas en la naturaleza se disminuye por el exceso de fertilización y la contaminación medioambiental. A menudo esos hábitats sólo se ajustan a las necesidades de aquellos animales que no demandan mucho de su territorio.
También se debe considerar, las llamadas técnicas de alimentación denominadas “cero-pastoreo”, dado que un creciente número de vacas se mantiene hacinado al interior de establos por largos periodos, llegando inclusive a un año de cautiverio; todo esto sólo por razones económicas. Mucha gente se siente abrumada por este desarrollo antinatural, y las vacas sienten aún más pesar….
Además, las medidas de seguridad, tales como las practicadas en el tránsito, deberían también desarrollarse para los animales, de forma tal que se prevengan víctimas animales en accidentes de tránsito. Algunos ejemplos son: túneles, pasos bajo nivel, canales naturales, rejas de alambres, etcétera. El lema “Es sólo un animal” no debe ser una excusa para descuidar los intereses de los animales.