El excedente de animales en los zoológicos

¿Cómo están las cosas ahora?

Bert Huisjes escribió este artículo en 1999. El "secreto" de los zoológicos ya no es un secreto. Pero sigue existiendo.

Animales sobrantes de los zoológicos en 2026

  • Una licencia. Desde una directiva europea de 1999, cada zoológico de la Unión Europea necesita una licencia. Un zoológico debe contribuir a la conservación de las especies y a la educación. En España lo regula la Ley 31/2003 de conservación de la fauna silvestre en los parques zoológicos. Sin embargo, el 9 de diciembre de 2010 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a España porque no había dado licencia a sus zoológicos ni los había inspeccionado como exige la directiva (asunto C-340/09). En los Países Bajos, donde transcurre este artículo, la licencia es obligatoria desde 2002.
  • Matar sigue estando permitido. Los zoológicos siguen criando animales para los que más tarde no habrá sitio. La Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA) considera aceptable en algunos casos matar animales sanos sobrantes. Así lo dice en su declaración de 2015, actualizada en 2023. Un zoológico no está obligado a matar animales. En 2014 el zoo de Copenhague mató a la joven jirafa Marius y la dio de comer a los leones.
  • También en Alemania. El artículo dice que en Alemania está prohibido matar animales sobrantes. Sin embargo, en julio de 2025 el zoo de Núremberg mató a doce babuinos sanos porque su recinto estaba demasiado lleno. Se hizo en consulta con el programa europeo de cría. Parte de los cuerpos sirvió de alimento a los depredadores del zoo.
  • Otros nombres y reglas. El servicio de inspección neerlandés AID se integró en 2012 en la Autoridad Neerlandesa de Seguridad de Alimentos y Productos de Consumo (NVWA). El Ministerio de Agricultura neerlandés se llama desde 2024 Agricultura, Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza (LVVN). La oficina CITES neerlandesa forma parte ahora de la Agencia Neerlandesa de Empresas (RVO). CITES regula el comercio internacional, no la tenencia de animales. Dentro de la UE se aplica además el Reglamento 338/97. El Noorder Dierenpark de Emmen cerró a finales de 2015; en 2016 abrió Wildlands Adventure Zoo Emmen. El banco de datos ISIS se llama desde 2016 Species360.
  • Especies amenazadas hoy. El oryx árabe ha sido devuelto a la naturaleza. Desde 2011 figura como "vulnerable" en la Lista Roja de la UICN. Según un recuento de 2023, viven unos 4800 titíes leones dorados en estado salvaje. Según la UICN (2023), quedan unos 130 leopardos del Amur adultos.

Fuentes: Directiva europea de zoológicos (1999); Ley 31/2003; Tribunal de Justicia de la UE, sentencia de 9 de diciembre de 2010 (C-340/09, ECLI:EU:C:2010:758); RVO; EAZA (2015, 2023); noticias (julio de 2025); Species360; UICN; Golden Lion Tamarin Association (2023). Actualizado el 9 de octubre de 2026.

El artículo de 1999

Los animales jóvenes crecen, ¿y luego qué?

En primavera, los zoológicos presentan a sus crías recién nacidas y atraen al público en masa. En otoño, cuando hay menos visitantes, llega la muerte. Las prácticas que nadie conoce. Por Bert Huisjes (AD Magazine, 13 nov. 1999; subtítulos renovados).

"Vendo de todo"

Cinco pares de ojos parpadean ante la luz cuando se abre la puerta del oxidado remolque para caballos. Unas quejas por gallinas sueltas han llevado a los inspectores del Servicio General de Inspección (AID, hoy NVWA) el 17 de agosto a una vivienda en Brummen (Güeldres). En el corral les espera un descubrimiento inesperado: dentro del remolque, en una jaula de placas de hormigón, se acurrucan asustados cinco babuinos sagrados adultos.

"El olor era indescriptible", dice el inspector Jaap Reijngoud. "Los monos habrán pasado meses allí. Había una capa tremenda de mierda; se colgaban de la tela metálica para estar secos. A una hembra sólo le quedaba el muñón de una cola. Otro mono había crecido torcido, como si hubiese pasado años en una jaula demasiado pequeña. A un tercero le salían las tripas. Sólo llegaban al agua alargando la mano hacia un recipiente fuera de la jaula".

El propietario de los babuinos es Bernard E., un comerciante de 34 años. "Vendo de todo", explica. "Chatarra, vigas, animales. Mira, yo tenía quinientos gansos, el otro tenía cinco monos. Me pareció un buen trato". Según él, los monos venían de Bélgica y sólo llevaban unos días en la jaula. 'Sólo vinieron a pasar unos días para un rodaje'.

Para el director David van Gennep, de la fundación AAP, son cinco huéspedes más. "¿Rodajes?", dice con desprecio. "Esos monos estaban demasiado asustados y agresivos. Son animales abandonados, probablemente procedentes de un zoológico, que han acabado en el comercio de baratillo".

Los zoológicos neerlandeses tienen un secreto. Crían animales, pero a menudo no tienen sitio para ellos. Les cuesta deshacerse de los recién nacidos, que cada año atraen a millones de padres y niños y salen una y otra vez en los medios. Incluso nacen animales de los que se sabe de antemano que no habrá sitio para ellos. Esos animales se llaman 'el excedente'.

Lo que está prohibido en Alemania pasa en casi todos los zoológicos de los Países Bajos: animales protegidos, jóvenes y mayores, son sacrificados cuando el parque no consigue deshacerse de ellos. A monos, felinos, osos y antílopes - especies que en estado salvaje a veces están en peligro de extinción - les espera una bala o una inyección letal. Lo comestible sirve de comida a los predadores. Además, animales vivos y muertos desaparecen en el comercio. O los abandonan lejos, en zoológicos de Sofía, El Cairo y Ucrania, que al parecer nunca se llenan.

Es la otra cara de parques donde los osos se llaman Gordi u Orejas para el público, mientras que entre bastidores desaparecen guepardos (Dierenpark Amersfoort). Los animales tienen 'bebés', dicen folletos alegres, y los ositos polares se llaman Taco y Winner, pero nadie sabe que se venden monos a la República Checa o Polonia (Diergaarde Blijdorp, Róterdam). El informe anual dice que es 'memorable que los monos araña hayan tenido bebés', pero el público no sabe que unos coatíes de nariz blanca acaban en el congelador por 'exceso de población' (Noorder Dierenpark, Emmen).

¿Qué más puede hacer un zoo con los animales sobrantes?

"Sí, es un gran problema", dice John Hop, de Ermelo, zoobroker o comerciante de animales de zoológico. "Los machos, por ejemplo, siempre son un problema. Una vez mayores, amenazan al grupo. Muchos animales viven en grupos con un solo macho. Pero nacen tantos machos como hembras. ¿Y qué significa eso? Eso no me lo preguntes a mí".

Un veterinario de un zoo grande dice, de forma anónima: "Puede significar que les pegas un tiro en la cabeza, para que la carne todavía les sirva a los predadores; después de una inyección letal, la carne ya no vale. Sigue siendo un tabú. Cuando se trata de monos, osos o leones, la gente se emociona. Les da lástima. Pero a la vez comen carne; eso es hipócrita".

Oficialmente está todo bajo control. Los once grandes zoológicos se han unido en la Asociación Neerlandesa de Zoológicos (NVD). Alardean de cumplir con altos requisitos de alojamiento, cuidado médico y educación del público. Practican la eutanasia, pero muy raras veces, y solamente con animales muy enfermos o viejos. El destino de los animales les importa tanto, dicen, que ya no tratan con comerciantes. En lugar de eso intentan intercambiar animales a través de una red de 250 'mejores' zoológicos europeos (EAZA).

Es una ruptura notable, la de los comerciantes. Durante décadas fueron los socios fijos de todos los parques zoológicos. El comerciante entregaba los animales y en otoño se llevaba todo lo que sobraba. En 1995, un reportaje del periodista Stephan Eckhart mostró esa práctica por primera vez en la televisión alemana. En parques respetados recogían ositos y tigres jóvenes y, para eludir la prohibición de matarlos en su propio país, los llevaban a Bélgica. Una cámara oculta grabó cómo un desollador los mataba a tiros. Esa práctica sigue existiendo.

También los zoológicos neerlandeses tienen una relación histórica con desolladores. "Tuvimos malas experiencias", dice el director A. Dorresteyn, de Blijdorp, para explicar por qué ya no quiere tratar con comerciantes. "Los animales tuvieron un destino distinto del convenido". Así desapareció una cría de rinoceronte del Safaripark Beekse Bergen (Hilvarenbeek), después de que un zoobroker se la llevara a España. "Encontraron al animal en un circo, dando vueltas con un sombrero de fiesta en la cabeza", dice el director del safaripark, Wim Verberkmoes.

Pero ¿qué pasa ahora con los animales sobrantes? Un buen zoo apenas tiene excedente, dice Koen Brouwer, de la oficina de la NVD y de la red europea de zoológicos EAZA, que tiene su sede en Artis, el zoo de Ámsterdam. "A los animales se les da la píldora, o se separan los machos de las hembras. En el caso de las aves, se pueden sacudir los huevos. Además, los zoológicos europeos tienen cada vez más programas de cría. En un libro genealógico está registrado cuántos ejemplares hay de una especie y qué animales pueden tener crías. Así se previenen el excedente y la endogamia, y no tenemos que depender de comerciantes ni sacar animales de su hábitat". Pero ese es el sueño de todos los parques zoológicos.

Al disecador (desollador) y a zoológicos dudosos

La cuidadora Ria quiere hablar, pero sin que se publique su nombre. "Todos aquí hemos tenido malas experiencias, pero de eso no se habla; si lo haces, te echan. Es un trabajo maravilloso, y por cada cuidador hay diez esperando". Habla de dos osos viejos que nadie quería. Durante un tiempo, el Noorder Dierenpark puso excusas: los animales no podían salir de su viejo recinto, porque eso significaría su muerte. "Más tarde pusieron un letrero diciendo que se los habían llevado a otro lugar, para participar en un programa de cría. En realidad fueron al desollador".

Otro ejemplo: la tigresa que fue a otro zoo. Unos meses después, la sala de exposiciones del parque tuvo un nuevo tigre - disecado. Ria: "¡Era el mismo animal! La habían hecho matar. Te cuentan buenas historias que de verdad te gustaría creer, pero son mentiras". Durante la conversación se muestra muy preocupada por una pantera, Sherl, que está nominada para ser sacrificada.

Ria no es la única cuidadora que denuncia estos escándalos. "Los animales sobrantes, las crías o los animales demasiado viejos para la cría, se matan. Casi siempre en septiembre, cuando ha terminado la temporada y ya vienen pocos visitantes", cuentan antiguos empleados de Artis, Blijdorp y el Noorder Dierenpark. También les parece 'horrible' que se manden animales a zoológicos 'lamentables'. Así, Artis dio un grupo de osos al zoo de Dubái, y a cambio llegó a Ámsterdam un codiciado osito bezudo. "En Dubái organizan espectáculos con chimpancés vestidos. Del grupo de osos sólo quedan cuatro. ¿Dónde está el resto? ¿Muertos?"

Theo van Hilst, de Wolvenopvang Nederland (un refugio de lobos), es ajeno al asunto, pero de vez en cuando también levanta las cejas. Durante años, el Burgers Zoo de Arnhem tuvo once lobos. "Un animal protegido", dice. "Pero de repente faltaban seis. No habían ido a otro zoo; simplemente se habían esfumado. Preguntamos, pero nos contestaron: ¡no es asunto vuestro! Aquellos animales se sacrificaron".

Arno van de Valk, de la fundación Pantera, que acoge tigres, leones y osos en una granja de Frisia, cuenta: "Un ochenta por ciento de nuestros animales nació en un parque zoológico. Muchas veces pasaron antes un tiempo en un circo o un club nocturno". Lo curioso, dice, es que en su refugio sólo hay animales extranjeros. "Vienen de Alemania, Bélgica y Francia. Pero los zoológicos neerlandeses no nos traen animales, porque los leones abandonados dan mala publicidad. Esos desaparecen sin hacer ruido".

Van Gennep, de la fundación AAP: "El excedente es un problema europeo". Algunos animales de zoo - los raros - valen su peso en oro. Pero de muchos otros no hay manera de deshacerse. Como los babuinos sagrados, de los que nacen cada año entre veinte y treinta en el Noorder Dierenpark. Por los osos pardos y los leones tampoco hay demanda. Últimamente son sobre todo los felinos - linces, ocelotes, panteras, pumas - los que son difíciles de alojar, al menos en un zoológico. Por una mara, una cobaya gigante de la Patagonia, nadie hace ni el menor esfuerzo.

A veces, una especie se pasa de moda

La popularidad de cada animal se ve bien en la larga lista de especies sobrantes y desiderata que se mandan los zoológicos de la EAZA. Es una lista confidencial y muy codiciada por los comerciantes, con la que los zoológicos intentan poner en marcha el intercambio. La enumeración de animales de los que quieren deshacerse es larguísima. Gerard Baars, director del Ouwehands Dierenpark de Rhenen: "A veces pasas años con ellos en esa lista sin recibir ni una sola respuesta".

Por cierto, hay causas obvias del excedente. "Los zoos quieren grupos más grandes de una sola especie", dice el comerciante Hop. "Eso significa que otras especies sobran. Además, los animales se pasan de moda. El oso, el chimpancé o el macaco cangrejero, la gente ya los conoce". Y luego están los programas de cría (EEP). Participar en ellos da prestigio. Por eso los zoológicos sustituyen sus animales de raza no pura por ejemplares de cría. Los de raza no pura se van a parques más pequeños, a África o a Europa del Este, o a comerciantes que sí les ven negocio, vivos o muertos. "Y si el realojamiento de los animales sobrantes resulta demasiado caro, los sacrifican. Eligen la solución más barata", dice Hop. "Muchos zoológicos tienen problemas económicos".

Degeneración

La cantidad de híbridos (bastardos) y de animales con endogamia en los zoológicos europeos es enorme. Incluso hay cruces de leones y tigres: los ligres. En muchas especies, la variante de zoo sólo se parece genéticamente de lejos a sus congéneres salvajes. Dorresteyn, de Blijdorp: "Durante décadas hemos criado desordenadamente. Si una pareja podía tener crías, ya estábamos contentos. Por eso ves bastardos de tigres siberianos y de Sumatra, o de orangutanes de Sumatra con los de Borneo. Lo que hacen ahora los zoológicos es dejar que se extingan".

Entre los bastardos, sobre todo las jirafas, las cebras y los leones son una mezcla de especies y subespecies que nadie quiere. Aun así siguen naciendo 'leones de baratija', por ejemplo en el Burgers Zoo. "Pasamos años queriendo deshacernos del grupo de leones", dice el gerente Joep Wensing. "No nos interesa quedarnos con especies con poca demanda".

Es el dilema del zoológico moderno

Los zoológicos dicen aspirar a conservar especies; de ahí los programas de cría. Es un plan 'Arca de Noé': si una especie se extingue en estado salvaje, siempre quedan ejemplares en el zoo que algún día quizá puedan volver a la naturaleza. Por eso intentan conseguir animales de cría genéticamente muy parecidos a sus congéneres de la estepa. Por cierto, la reintroducción en la naturaleza resulta complicada: muchos proyectos fracasan estrepitosamente.

Sin embargo, esos nobles motivos también hacen que gran cantidad de animales protegidos, como los tigres, sobren por no ser de raza pura. Los grandes parques ya han reducido la cantidad de bastardos al mínimo, por medio de la exportación y la eutanasia. Otros parques todavía están llenos de ellos. El veterinario: "El ligre es el ejemplo más claro; es un engendro de la naturaleza. Pero nuestros mapaches también son un desastre genético; están en vía muerta. Sacrificarlos todavía no hace falta, porque aún no necesitamos el espacio que ocupan para alojar a otros animales. Pero en realidad los dejas allí por los cuidadores, que tienen un vínculo emocional con ellos".

Un león bueno es un león muerto

Por otra parte, son muchos los parques que crían mapaches a montones. Los comerciantes los venden con facilidad: los particulares han descubierto el animal. En el comercio, un león bueno es muy a menudo un león muerto. También un tigre o un oso muerto vale más que uno vivo. En Bélgica trabajan compradores especializados en animales de zoo que recogen animales en toda Europa. En Lieja se encuentra el 'almacén' de Jean-Pierre Gerard. En una barraca al borde de la ciudad mata a tiros leones, tigres, osos y antílopes. Por la piel, la carne o la cabeza.

La carne de oso se considera una exquisitez en Alemania del Este, y el impala se vende bien en las tiendas de delicatessen. Los animales son desollados y las pieles se revenden. Entre otros sitios, a los Países Bajos, por ejemplo a la empresa de Jacques Boute en Venlo, donde disecan cabezas de animales y fabrican alfombras con las pieles. Con las pieles viene una declaración de que el animal nació en un zoológico.

Otra dirección es la de Louis Lenaerts en Wortel, justo al otro lado de la frontera belga, a unos kilómetros de Breda. Lenaerts es uno de los comerciantes más grandes. Si puede vender un animal, o si lo ve cualificado para la cría, lo deja vivir. Si no, le pega un tiro (con un calibre menor, para no dañar la piel). Las pieles las vende. ¿Un león disecado? "Es posible. Por 5000 florines" (unos 2270 euros).

Durante años, Lenaerts compró animales a zoológicos neerlandeses. Pero desde que se sospecha que era el protagonista del reportaje de la televisión alemana ("Algunos lo reconocieron", dice un director de zoo), las direcciones de los zoológicos tienen reparos en tratar con él. Oficialmente tampoco hay ya contactos con pequeños zoológicos belgas como el Olmense Zoo y el de St. Niklaas, donde Lenaerts deja animales con regularidad. Sin embargo, Lenaerts no hace nada ilegal. Sólo una vez la justicia le pudo imputar algo. Fue hace poco, cuando mató a cuatro tigres jóvenes. En ese momento llegó la policía. Le pusieron una multa: Lenaerts no tenía permiso de matanza.

Lo que mueve a comerciantes como Lenaerts es el dinero, mucho dinero

Tom de Meulenaar, de Traffic Europe, la oficina que investiga el tráfico de animales exóticos, sabe lo lucrativo que es el comercio de osos y tigres sobrantes. "Los animales del excedente son todo un comercio. El mayor mercado está en los productos derivados: las pieles, los huesos y los órganos. Las pieles van a los disecadores y las carcasas a China o Taiwán para la producción de medicina tradicional. Se paga una fortuna por ellos".

Los huesos de tigre valen en el mercado mundial 1500 dólares el kilo. La bilis de oso vale, por gramo, más que la cocaína. El WWF calculó que un tigre produce un millón de florines (unos 454.000 euros) en productos derivados. Reijngoud, inspector de la AID (hoy NVWA), corrige: "Unos 250.000 florines es más realista" (unos 113.000 euros). Un león es menos interesante, pero sigue dando un buen dinero.

El disecador Boute: "Compro las pieles por unos tres mil florines. Por una alfombra con fondo de lino pido cinco mil. Un animal disecado, en cualquier posición, cuesta nueve mil quinientos" (unos 1360, 2270 y 4310 euros). Tres leones, dos osos y un tigre - pieles con cabeza - miran al visitante desde su mostrador. Al lado hay un león muerto sentado, con las patas delanteras levantadas. "Animales de parques zoológicos", dice Boute.

CITES: normas internacionales para especies amenazadas

La filial del ministerio de agricultura está casi enfrente de la estación de trenes de Dordrecht. Allí tiene su sede la oficina que vigila el cumplimiento del convenio CITES, un conjunto de normas internacionales contra la extinción de animales y plantas raros. Un pequeño equipo controla el comercio. Los funcionarios examinan cada petición de permiso con ayuda de listas. En la lista 1 están los animales tan amenazados que no se pueden vender ni tener. Son todos los tigres, muchos monos, linces, antílopes, aves y anfibios. La lista 2 menciona animales de comercio muy limitado: lobos, zorros, antílopes, bisontes, pero también monos, aves y el oso hormiguero.

Los zoológicos tienen en los Países Bajos una posición excepcional. Desde 1994, los miembros de la NVD tienen de la oficina CITES una 'exención total' para la tenencia y la cría de animales amenazados. A cambio, están obligados a presentar un informe anual sobre la cantidad de animales. Pero la administración del ministerio resulta pobre. Los informes están incompletos o simplemente faltan. Algunos zoológicos todavía presentaron algún informe después de conseguir su codiciada exención, pero de los últimos años no hay nada (Apenheul en Apeldoorn y el Noorder Dierenpark).

Diergaarde Blijdorp, un zoo que recibe cada año nueve millones de florines de subvención (unos 4,1 millones de euros), en todos esos años nunca ha rendido cuentas de la cantidad de animales amenazados que tiene. Y eso que Blijdorp, junto con el Noorder Dierenpark, es el zoo que más permisos de exportación pide. Otros zoológicos parece que nunca necesitan permisos; el Dierenpark Amersfoort sólo los pide cuando entrega animales (muertos) al comercio.

Consultar las listas de permisos de importación y exportación anteriores a 1997 es 'técnicamente imposible'. Por lo visto, un nuevo programa informático ha dejado ilegibles todos los archivos antiguos. Un empleado de la oficina CITES se encoge de hombros; el control de los zoológicos no tiene prioridad, la oficina tiene que tratar 13.000 peticiones al año.

¿No podría haber sido mejor el control? Esa pregunta surge al examinar los papeles que sí existen. El 10 de diciembre de 1998, el Burgers Zoo pide permiso para la exportación de once chimpancés. Es extraño, porque el informe anual no presenta ninguna exportación de chimpancés. Comprobando el permiso, resulta que el destino es el laboratorio de la Universidad de Zúrich: 10 dead chimpanseebodies and 1 foetus. Purpose: science. Según el Burgers Zoo, los animales están destinados a la investigación genética. Pronto sigue una nueva petición, esta vez para catorce chimpancés.

El Burgers Zoo no es el único zoo que entrega animales a la ciencia. Seis titíes de Goeldi, una especie rara, esta vez vivos, fueron en 1994 de Apenheul al centro de primates vinculado a la misma universidad, dice el director L. de Boer, de Apenheul. "No para pruebas biomédicas, sino para investigación de conducta".

Otro ejemplo, elegido al azar. El año pasado, Blijdorp pidió permiso tres veces para la exportación de cinco titíes cabeciblancos cada vez a Polonia y la República Checa. Del 'permiso nº 10593' resulta que los animales fueron mandados a un zoo, el de Pilsen, pero con una finalidad muy distinta. Purpose: trade, pone. Comercio, por tanto.

Blijdorp también vende animales a colecciones privadas. Por ejemplo, a la de un jeque del petróleo de los Emiratos Árabes Unidos. A él va un oryx árabe, una especie sumamente rara: un antílope blanquísimo, extinto en estado salvaje desde principios de los años setenta. No se trata de un proyecto de reintroducción, como el que se lleva a cabo en Omán. El jeque ya posee cuatro en su finca, eso sí, registrados en un importante banco de datos, ISIS, que controla mundialmente las colecciones de animales raros.

Aunque los zoológicos, por la conservación de la naturaleza, no sacan animales de su hábitat, un zoo listo sabe arreglárselas. El año pasado, Apenheul quería bonobos, una especie rarísima. Sólo quedan cien viviendo en cautividad, y ningún zoo que los tenga quiere soltarlos. Por eso los precios de los bonobos suben hasta un millón de florines (unos 454.000 euros) el ejemplar. Grande fue entonces la 'suerte' del director L. de Boer cuando pudo comprar en Zaire seis animales de laboratorio, tres parejas, de un instituto de investigación 'biomédica' en Kinsasa. Animales salvados de un laboratorio que encontraron una nueva vida en Apeldoorn: más bonito no hay, ¿verdad?

Pero ¿es Apenheul un salvador, o se trata de un rodeo para obtener animales salvajes? El permiso nos da una pista. Bajo el título source viene la letra 'W', de wild: todos los animales han sido sacados de su hábitat por comerciantes. Es un viejo truco. Hace años, el Burgers Zoo 'salvó' así a siete gorilas de Camerún de las manos de un comerciante. Costó un cuarto de millón de florines (unos 113.000 euros). Fue un escándalo internacional. "Vinieron de un ambiente sospechoso", reconoce el Burgers Zoo. "Nos pidieron el favor de acogerlos, y estamos muy contentos con ellos".

Otra operación de un zoo neerlandés afectó al primate más amenazado del mundo, el tití león dorado, del que no quedan ni cuatrocientos en estado salvaje. A través de Apenheul, seis de ellos desaparecen en 1998 del banco mundial de datos ISIS, cuando el zoo entrega tres parejas a pequeños parques de la República Checa. Entre los comerciantes, ese país, como otros de Europa del Este, es afamado por la venta de todo tipo de animales, y porque los zoológicos apenas llevan registro, excepto el de Praga, donde sólo hay uno de estos monos.

"Siguen allí los seis. Acabo de llamar esta mañana", nos asegura De Boer, de Apenheul. No entiende que es imposible, porque dos animales murieron en el viaje (2 animals dead on arrival, dice el permiso). "De verdad que he llamado".

"Esos monos son tan buscados y caros, que la República Checa no es un destino lógico. Los mejores zoológicos los habrían querido", dice un comerciante extranjero. De la exportación de un grupo de ocho monos, macacos japoneses, a Ucrania, esta vez desde el Burgers Zoo, se ríe: "Nadie los quiere. No hay explicación para un transporte tan caro, salvo el dumping. Por eso también se van animales a Sofía, en Bulgaria, o a El Cairo; aquellos zoos nunca se llenan".

De los registros de exportación resulta que los antiguos países del bloque del Este son un destino muy popular para muchos zoológicos. El veterinario: "Es una elección. Claro que allí el alojamiento es peor. Pero también la gente está peor".

Eutanasia

La eutanasia no se practica, según la versión oficial. Sólo en casos de vejez o enfermedad. Sin embargo, en los papeles encontramos cantidad de fallecimientos extraños; ¿se queda todo en 'sacudir huevos'? El lobo de crin de Blijdorp, una especie muy amenazada, tiene seis cachorros, pero muere toda la camada, según el informe anual (1998). En el Noorder Dierenpark, los springboks tienen diecisiete crías, y mueren todas. Y que la vulgar cabra enana no goza de ninguna protección, también lo sabe ella: treinta y tres animales pasan a cuchillo. Un manjar para los predadores, reconoce el Noorder Dierenpark.

En Beekse Bergen, en el grupo de quince leones nacen en 1997 seis cachorros. Ninguno sobrevive. En el Dierenpark Amersfoort, en 1995 una chita, el guepardo conocido por su gran velocidad, pare una camada de seis. Las crías nunca llegarán a correr; mueren, como también dos chitas adultas. La 'lista de muertes' del parque lo aclara: Cinco machos y una hembra: DESTRUIDOS, pone. Un animal ha desaparecido de la administración, algo que ocurre con regularidad en todos los parques. En la lista de muertes del Noorder Dierenpark se ve claramente cómo en 1995 un grupo de siete coatíes de nariz blanca se va al cielo. El 25 de enero tres van al congelador; el 22 de febrero y el 20 de abril les sigue el resto.

Fallecimientos por exceso de población, dice el parque después. En la larga lista - cada mes se dan de baja unos quince animales - también están los lémures de cola anillada: ven cómo ocho compañeros se enfrían hasta bajo cero. Y los lobos por los que se preocupaba Theo van Hilst también aparecen. El Burgers Zoo cuenta en 1995 seis cadáveres; tres están disecados y la cabeza de uno luce ahora en una pared. Los animales corren peligro en un zoológico; eso está claro.

Y ningún zoológico cumple la norma de la EAZA de informar de la causa de muerte. Se hace mucho para prevenir la extinción de las especies; para eso están las reglas CITES. Pero entonces los animales tienen que venir del estado salvaje. Si han nacido en un zoológico, se puede comerciar incluso con las especies más amenazadas. Dentro de Europa se necesita un certificado para los animales de la lista 1; con los de la lista 2 el comercio es libre. Fuera de Europa es preciso algo más de papeleo, pero con una declaración de que el animal nació en cautividad (captive born) no hay problema. CITES claramente sólo existe para limitar el comercio. Quien quiere disecar un animal amenazado es libre de hacerlo.

Traffic Europe, la organización que estudia el comercio de animales amenazados, se preocupa por el destino de los animales de zoo. El director, Tom de Meulenaar, dice en la oficina principal en Bruselas: "En la ley hay una laguna enorme. Controlan los animales salvajes, pero las reglas para la cría en cautividad son un desastre. Eso significa fraude, porque con un animal de zoo puedes 'blanquear' un ejemplar salvaje. Haces desaparecer un animal y sus papeles pasan a un ejemplar salvaje. Un animal salvaje así tiene un material genético muy codiciado para la cría, y puedes intercambiarlo o venderlo sin restricciones".

Quien inscribe un animal con esos genes en el libro genealógico del EEP está bien recibido. También es fácil cambiar los ejemplares viejos o feos, los animales del sexo no deseado o los bastardos por animales de 'mejor calidad'. Incluso los microchips no son problema: se le quitan al animal muerto y se le ponen al animal salvaje.

Los directores de zoo reconocen que el comercio de animales salvajes mueve mucho dinero. "Es un negocio de miles de millones", dice Dorresteyn, de Blijdorp. "Si un comerciante le ofrece a un zoo del antiguo bloque del Este 50.000 dólares por un animal, casi no puede resistirse. Allí es una fortuna, que mantendría al parque entero durante un año". Gerard Baars, del Ouwehands Dierenpark, incluso ve ya comercio de 'falsificaciones' de especies casi extinguidas. "Vemos que un comerciante compra en zoológicos europeos animales que se parecen al leopardo del Amur, del que quedan sólo unas decenas en estado salvaje. Los lleva a Corea del Norte, les cambian la identidad y les dan un certificado de origen. Después los vuelven a ofrecer por mucho dinero".

En los Países Bajos, la mayoría de los comerciantes siguen con el oficio a pleno rendimiento. John Hop dice que presta servicios a muchos zoológicos. "En Ouwehands recogí unos osos. Fueron a Lenaerts". Hop también conoce los osos de los que se preocupaba la cuidadora Ria. "Esos también fueron a Lenaerts". El director del Noorder Dierenpark, Henk Hiddingh, dice: "Es cierto que Lenaerts recogió los osos, pero iban a ir a un zoo belga. No, no a un zoo de alto nivel, lo tengo que reconocer".

El director de Artis, Th. Frankenhuis, llegó a las noticias hace un tiempo diciendo que existían dos buenas razones para dejar que los tigres de los zoológicos tengan crías. Uno: tener crías es divertido. Dos: después se pueden vender las crías por partes a la industria de la medicina china, lo cual salvaría la vida de animales salvajes. Aunque Frankenhuis fue reprendido fuertemente, sus palabras son típicas de un cambio de mentalidad. Cada vez más zoológicos se inclinan por dejar que sus animales tengan crías, para después, al cabo de un tiempo, sacrificarlas.

Gerard Baars, de Ouwehands: "Todavía no es ninguna regla. Pero en Dinamarca ya es la práctica diaria. Hoy en día me atrevo a defenderla abiertamente". Hiddingh, del Noorder Dierenpark: "Frankenhuis lo dijo un poco fuerte. Pero en principio la idea es buena. Tenemos que explicarle al público que la muerte es parte del juego, que todo es mejor que el comercio o un zoo de mala muerte". El veterinario: "Los zoológicos tienen que ser abiertos. No tiene que haber secretos. Hay que explicarlo sin más por la tarde, en el telediario infantil".

A la AID, hoy NVWA, no le gusta en absoluto. "Tu corazón te dice: esto no puede ser. Pero no podemos hacer nada. Las reglas no lo prohíben", dice el inspector Reijngoud. El propio Frankenhuis no quiere más publicidad. Los patrocinadores que habían adoptado animales en Artis no daban crédito cuando se enteraron de sus palabras. "Los Países Bajos todavía no están preparados", dice ahora. "En los Estados Unidos, los zoológicos ya ni siquiera pueden echar ratones y grillos vivos a los predadores delante del público. Hay una diferencia enorme entre lo que la gente hace y lo que considera admisible. En el comercio al por mayor ya hay cinco tipos de solomillo de antílope. Y cola de cocodrilo. Eso sí les gusta, eso es elegante".

Al lado del centro de acogida de la fundación AAP en Almere hay un pequeño edificio de ladrillo. Dentro están metidos desde hace semanas en cuarentena los cinco babuinos sagrados. "Una cosa lamentable", gruñe el director David van Gennep. "El de la lengua fuera está mentalmente retrasado. El otro tiene el tórax en quilla; no lo he visto tan fuerte en mi vida". Suspira. "Esto no tiene buena pinta". El origen de los monos todavía es desconocido. Según Van Gennep, animales como estos seguirán apareciendo si no imponen un registro completo para cada animal. "Pido una contabilidad de animales. ¿No es horrible que animales que los zoológicos lucieron en primavera estén un año después en un laboratorio ruso con electrodos en la cabeza?"

Una semana después llegan los datos que faltaban. Casi seguro que los monos vienen de Bélgica. "Nos dieron el nombre de Lenaerts". La peor noticia es el resultado de las pruebas médicas. "Un animal ha dado positivo en herpes B; de los otros lo sospechamos también. Si uno de esos monos le escupe a una persona, esa persona morirá seguro; es una enfermedad irreversible". Bernard E. ha corrido mucho riesgo. Lo que va a pasar con los monos todavía es la cuestión. "Tenemos que meditar muy bien su destino. Igual resulta mejor sacrificarlos. Un animal con herpes es muy peligroso".

La cuidadora Ria llama por teléfono, completamente afectada: "¡Han asesinado a la pantera Sherl! ¡Le han puesto una inyección letal!" El animal ha sido sacrificado, confirma el Noorder Dierenpark. "Era un híbrido, no había demanda". "¡Dios mío, qué cochinos!", dice un emocionado Van der Valk, del refugio Pantera, a unos cincuenta kilómetros. "Nosotros teníamos sitio, y lo sabían".


Hasta aquí la situación en los zoológicos. En las granjas urbanas y las granjas escuela ocurre lo mismo.

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