A muchas personas que tienen un trastorno psicológico y que se han sometido a tratamientos psiquiátricos o que se han atendido con a un trabajador social, se les recomienda cuidar a un animal; otras veces ellos mismos manifiestan estar interesados en ello. Se supone que cuidar a un animal devuelva gradualmente la estructura a sus vidas. De a poco aprenderán a aceptar nuevamente responsabilidades. Puede que este sea el caso, pero en la práctica cuesta más de lo que entrega.
Una solución propuesta para esta situación es que estas personas que voluntariamente se ocupan del cuidado animal recibieran una especie de pago por esta “terapia”, por ejemplo unos 30 euros por hora. Esta es una cifra relativamente elevada, pero al menos de esta manera las tres partes ganan, ya que sería necesario contratar personal adicional, ya sea para el cuidado de animales o de personas.

El cuidado de animales generalmente recae sobre voluntarios. Cuando estos voluntarios deben, además, hacerse cargo de personas psicológicamente trastornadas, las tres partes sufren:

  1. Alguien que no es profesional debe cuidar a un paciente psicológico, que necesita mucha atención.
  2. Los voluntarios deben ocuparse en su propio tiempo de los intereses del animal, y de los de la persona enferma.
  3. Los animales deberían estar bajo el cuidado de personas que sean psicológicamente fuertes, y lo suficientemente independientes como para dejarlos ir en el momento en que deban volver a la vida silvestre en cuanto sea posible. Las personas que están psicológicamente enfermas no están preparadas para esto.
Para darles una idea de lo que sucede con estos asistentes voluntarios, presentamos a continuación unos cuantos casos reales; hemos cambiado los nombres de los protagonistas.
Casos de la vida real

John tiene 40 años, es esquizofrénico. Silencioso, como un robot. John escucha voces, quiere llevar a los animales a otros refugios. Pero alguien debe acompañarlo, porque en el camino John siempre recibe órdenes de conducir derecho cuando debería doblar. Pero acompañarlo tampoco es de ayuda, las voces que están en su cabeza son más fuertes que la mía. John sigue derecho tan a menudo que nos demoramos todo el día en llegar al refugio. Los animales deben permanecer demasiado tiempo en el automóvil, están enfermos. John también quiere recoger animales que están en casa de alguien que se haya contactado con nosotros para que retiremos este animal. John va y luego me los lleva para que les dé primeros auxilios. Me mira de manera ausente cuando le explico que los animales pequeños van en jaulas pequeñas, y los animales grandes, en jaulas grandes. Que las jaulas deben forrarse con periódicos o con heno, y que los animales deben ir bien asegurados para evitar posibles lesiones. John asiente una y otra vez con la cabeza, pero en repetidas ocasiones termina en nuestra puerta con animales muertos, o sin ningún animal del todo. John sigue poniendo animales pequeño en jaulas grandes, con barrote muy separados entre si, y sin papel de diarios. Los animales pequeños literalmente se resbalan o salen disparados por entremedio de los barrotes debido al piso resbaloso de las jaulas. Han muerto o han desaparecido.

Casos de la vida real

Nadine es una adicta a la moda. Convirtió su vida en un desastre y terminó en una clínica siquiátrica. Una vez de alta, quiso trabajar con animales. Se aparece en tacos altos y mini falda para hacer su turno en el centro de cuidado animal. Nadine se fuma un cigarrillo, luego otro y otro. Acto seguido, Nadine quiere llamar a su terapeuta y después a su pareja, porque cree que la ha estado engañando. Dice que cree estar embarazada y llora. Abre su vistoso bolso de cuero, del cual salen varias botellas de perfume. Persigue constantemente a los cuatro cuidadores de animales, rociándolos con perfume. A Nadine le da hambre, desaparece en la cocina. Fuma su último cigarrillo. Habla de sus problemas y fuma de nuevo. El teléfono para emergencias animales suena y ella no lo nota. Para su siguiente turno, Nadine llega puntual y el ritual se repite.
Llamarle la atención, suplicarla, discutir brevemente los problemas, nada mueve a Nadine. Pero a Nadine le encanta venir.

Nico tiene 45 años de edad. Tiene daño cerebral permanente, causado por un accidente automovilístico. Hace otro tipo de trabajos voluntarios en una granja para niños y en una empresa sanitaria. Limpia jaulas, cambia el heno, y toma muestras del río para la investigación. Luego de una llamada, Nico sale a buscar a animales heridos. Nico se hace pasar por veterinario, ecologista, psicólogo de animales, biólogo y antropólogo. Examina a los animales de las personas que llaman, y hace los diagnósticos. Durante uno de estos controles accidentalmente aprieta demasiado a una tórtola y la mata. Se vuelve vanidoso y desconoce los limites. Constantemente debemos ir a las casas de las personas que han llamado para desmentir sus títulos. Le gusta mandar al resto de los voluntarios y dice que es el mejor. Jack tiene 38 años. Toma medicamentos para la psicosis. Libera a una bandada de gansos dentro de su camioneta y los transporta. Alas rotos, picos sangrando, la camioneta queda llena de excremento de pájaro. Jack deja encerrados a un pato y a un loro en la camioneta caliente y con las ventanas cerradas, y se va a tomar un café, por ahí. Se olvida de que los animales están en su auto, se olvida de que lo estamos esperando, y los animales mueren.
Jack libera a una mamá pata con sus patitos en una pequeña fuente, que se encuentra en el centro de la ciudad, sin pasto circundante y en medio del inmenso trafico. No comprende nuestro enojo y nuestra desesperación. Nos mira de forma ausente y pregunta que más puede hacer por nosotros.
Marja es ninfómana. Está en cuidados psiquiátricos durante el día. Trabajó en la industria del sexo. Esta obsesionada con su cuerpo, y es obvio que ama a los animales. Pero no se compromete con ellos. Hace gimnasia todo el día para mantenerse en buena forma. Mientras se ocupa de los animales, trabajo que hace bien, también hace ejercicio. Pero esta fórmula no funciona, el horario no lo permite. Pero ella no puede evitarlo, algo en su cabeza le dice que tiene que hacer ejercicio. Lava sus manos constantemente, a cada minuto. De otra forma, dice, se contaminaría. Al término de su turno, terminamos las tareas que ella dejó pendientes. Siempre llega a tiempo. Mantiene aventuras con todos que llega a conocer y quiere mantener relaciones sexuales con ellos durante su turno. Ha tenido a muchos hombres lo que causa tensión entre los trabajadores. Theo tiene 32 años y esta crónicamente desempleado. Dice que debido a sus problemas psiquiátricos no puede trabajar. Dice tener discapacidad, y la administración nos lo envía. Quiere hacer lo que sea por los animales. Luego de recibir un informe de un animal herido, Theo tiene que ir al lugar del accidente. El animal se encuentra en medio de la calle, lo golpeó un auto. Theo no se ha afeitado. Theo piensa que es más importante rasurarse, porque no puede salir así. Se afeita, y mientras tanto un segundo automóvil atropella al animal, antes de que llegue Theo. Cuando le llaman otra vez, Theo decide terminar de ver un video, porque es muy emocionante. La tercera vez, Theo deja a un pequeño animal muy mal herido en la puerta del refugio: un gato encuentra al pequeño animal en su caja y lo mata.