Qué se puede objetar en contra de la industria pesquera
Aparentemente no podemos objetar nada en contra del consumo de pescado, a menos que, desde el punto de vista ético, estemos en contra de sacrificar a seres vivos. Desgraciadamente, las objeciones anteriormente mencionadas también valen para el consumo de pescado.
Aparte de si los peces son capaces de sentir dolor o no, es indudable que la industria actual pesquera utiliza técnicas de pesca que dañan el medioambiente. Los que no se dejan impresionar por el sufrimiento de los peces deben pensar en la pesca de mamíferos como los delfines, que se atrapan durante la pesca del atún. Son arrastrados en redes kilométricas, sin que puedan hacer mucho más que esperar la muerte por asfixia.
Otra objeción es que cuando se utilizan redes de arrastre, no se capturan solamente las especies del tamaño deseado. A un 70% de los peces se les echa por la borda por ser demasiado pequeños, o porque la pesca de estos peces está prohibida, o porque ya se ha alcanzado la cuota de este pez o simplemente porque no tienen interés comercial. El 70% de los peces que son devueltos al mar ya han muerto aplastados, sofocados o de otra forma.
Para el medioambiente esta forma de pesca es sumamente perjudicial. Las redes de arrastre arruinan los fondos marinos causando la destrucción del sistema ecológico por muchos años. Los mares se quedan vacíos y estériles.
Los peces no solo son pescados. También son criados en estanques de cría. Algunos salmones por ejemplo se crían en enormes tanques flotantes que pueden compararse con los establos de la industria ganadera intensiva.
Otro argumento en contra del consumo de pescado es la salud. En los años setenta, el alto nivel de mercurio detectado en los peces fue una noticia 'candente'.
Debido a la contaminación por petróleo y el depósito de residuos, incluso nucleares en el océano, la salud de los peces es deficiente, y su carne contiene materiales muy peligrosos. |