Respetar a los animales: ¿qué significa en la práctica?
Los diccionarios describen "respetar" de distintas formas. Según el Longman Dictionary of Contemporary English significa, entre otras cosas, "tener cuidado de no hacer nada en contra de los deseos de alguien". Otros diccionarios hablan de tomar a alguien en serio, aceptar a alguien tal como es y tratar a alguien o algo con consideración.
Suena tan fácil: aceptar a alguien tal como es. De los animales, mucha gente y algunas leyes dicen además que tienen un valor intrínseco. Pero ¿qué significa "respetar el valor intrínseco del animal"? ¿Y cómo podemos saber lo que desea un animal?
Pregunte a 100 personas si respetan a los animales y todas dirán que sí. Pida a esas mismas personas una definición de respeto y no irán mucho más allá de las descripciones anteriores. Pero preséntenles 100 situaciones en las que se usan animales de distintas maneras y habrá poco acuerdo sobre si las personas muestran respeto.
Por ejemplo: cuando se recorta el pico a las gallinas para reducir los daños de los picotazos agresivos, ¿es una falta de respeto hacia la gallina? Es un ataque a la integridad física del animal, pero ¿hasta qué punto es grave? ¿O es una falta de respeto hacia el animal joven cortar la cola a los lechones para evitar que más adelante se muerdan la cola unos a otros?
La palabra respeto se usa con facilidad, pero para muchas personas no es una guía para llegar a las mismas decisiones en el trato con los animales. De ahí la propuesta de definir respetar como "mantener el punto medio entre implicarse y guardar la distancia suficiente". Como en las normas de cortesía, se trata de interesarse por el otro sin querer saberlo todo de él.
Respetar tiene mucho que ver con estar atento a los límites de nuestra propia libertad y de la libertad de los demás. Hay que dar a los demás, también a los animales, espacio suficiente para ser ellos mismos. En el caso de los animales de granja: darles un entorno en el que puedan comportarse de forma natural. Si un animal tiene espacio para moverse libremente por un prado, no hace falta cortarle el pico ni la cola. |