Los sofismas de la caza de focas

Refutados los falsos argumentos a favor de la caza de focas

La caza está bien reglamentada.
Todas las culturas tienen tradiciones destructivas. La antigüedad de una tradición no excusa su crueldad.
La populación de focas es estable y esta sana y no parece sufrir los efectos de la caza.
El que sobreviva la especie, no justifica la matanza de sus individuos.
Hay una demanda mundial de piel y grasa de focas.
El motivo económico no justifica el carácter brutal de este comercio.
Sin la caza de focas, la población local se arruinaría.
Se trata aquí solo de una diminuta parte de la población local, que podría fácilmente encontrar otras fuentes económicas.
En el resto del mundo también se mata y desolla a los animales de la ganadería intensiva.
Esto es verdad, pero un acto cruel no justifica al otro.
La caza de focas es una forma de pesca. Contra la pesca tampoco se tienen inconvenientes.
Las focas son mamíferos, no son peces. Y también a la pesca se le ponen objeciones.
Hace siglos que los esquimales practican la caza de la foca.
Los esquimales utilizaban la piel para su propia vestimenta y la carne para consumo propio. Hoy en día inconscientemente se desollan en vivo a cantidades de animales enormes meramente por motivos económicos lo que genera un gran sufrimiento terrible y superfluo.

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Este artículo es parte de una serie sobre falacias y demagogia

Algunos argumentos en el debate sobre los derechos de los animales no son válidos. Eso ocurre tanto a favor como en contra. Aquí comentamos algunos de ellos. Una forma de razonar más clara y honesta ayuda a mejorar las condiciones de vida de los animales.

Hay diferentes tipos de argumentos inválidos. Las falacias se usan en un debate a propósito o sin querer. Por eso conviene conocer los principios y la integridad de quien tienes enfrente.

¿Cómo responder a las falacias? Seis consejos

Concede al otro el beneficio de la duda. Empieza por suponer que es un malentendido y no un engaño deliberado. Incluso quien usa falacias una y otra vez puede estar simplemente mal informado o muy implicado emocionalmente.

  • Ten en cuenta el contexto. En una conversación amistosa funciona mejor un tono suave que en un debate formal. Adáptate a tu relación con la otra persona y al objetivo de la conversación.
  • Mantén la calma. Las falacias suelen buscar provocar emociones. Controla las tuyas.
  • Identifica la falacia. Intenta entender dónde falla el razonamiento. Hazlo para ti, no para pillar al otro.
  • Responde a la falacia. Haz preguntas aclaratorias o explica por qué el argumento no te convence. Evita los términos técnicos.
  • No te salgas del tema. Vuelve a lo que trata la conversación y mantenla en un nivel racional.
  • Prepárate. Si sabes que vas a hablar con alguien que usa falacias a menudo, reúne antes algunos datos y argumentos.

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Argumentos inválidos (engañosos) de varios grupos